Etiquetado: Artemis, ciencia, Hablemos de CIENCIA, Nos vamos a la Luna
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marea.
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[i]Un equipo internacional de científicos ha encontrado unas partículas, llamadas neutrinos, que viajan más rápido que la luz, según un portavoz de los investigadores. El hallazgo podría suponer un desafío a una de las leyes fundamentales de la física.Antonio Ereditato, que trabaja en el centro de partículas físicas del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear, por sus siglas en francés) en la frontera franco-suiza, contó a Reuters que los tres años de mediciones han mostrado que los neutrinos se movían 60 nanosegundos más rápido que la luz en una distancia de 730 kilómetros entre Ginebra y Gran Sasso, en Italia.
La luz podría haber cubierto esa misma distancia en alrededor de 2,4 milésimas de segundo, pero los neutrinos tardaron 60 nanosegundos (un nanosegundo equivale a una mil millonésima parte de un segundo) menos que los haces de luz.
«Tenemos mucha confianza en nuestros resultados. Pero necesitamos que otros colegas hagan sus pruebas y lo confirmen por sí mismos», dijo.
Hay que ser prudente
Si se confirma, el descubrimiento podría invalidar una parte clave de la teoría de la relatividad que Albert Einstein enunció en 1905, que asegura que nada en el universo puede viajar más rápido que la luz.
«Queríamos encontrar un error, un error trivial, uno más complicado o un efecto desagradable, pero no lo hemos encontrado», dijo el investigador a la BBC.
«Cuando uno no encuentra nada, entonces dices: Bueno, ahora me veo obligado a salir y pedir a la comunidad que examine esto».
«Es una pequeña diferencia», dijo Ereditato, que también trabaja en la Universidad de Berna en Suiza «, pero conceptualmente es muy importante. El hallazgo es tan sorprendente que, por el momento, todo el mundo debe ser muy prudente»
[/i] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/22/ciencia/1316718466.html ¡Viva la ciencia!
Cada vez que leo cosas asi, me doy cuenta de que la profesión que he escogido es sencillísima cuando en mis comienzos me parecía lo más avanzado científicamente.Hallar un infarto en el corazón de una persona fallecida por causas presuntamente naturales es pan comido en comparación con esto. :/
Es impresionante como avanza la ciencia, exponencial es poco decir la verdad, y eso que lo que sabemos sobre los avances es una mìnima parte… Acojonante descubrimiento. Quien sabe lo que nos queda por delante? Hmm creo que aun es muy temprano para darlo como cierto: los científicos no anunciaron nada: simplemente pedieron ayuda a sus pares para estudiar los datos. Nada está aun confirmado y, bueno, las implicaciones de algo así, se confirmando, son demasiado largas.. Si se confirma un hecho como este, podría tambalear los cimientos de más de 50 años de física moderna, todo lo postulado a raíz de la teoría relativista de Einstein podría quedar en papel mojado, pues casi un siglo trabajado con un axioma que ahora se empieza a resquebrajar significaría que todo lo hecho hasta ahora habría que tirarlo a la basura, pues si se trabaja y se construye toda la ciencia moderna a partir de un principio que hasta ahora se creía inamovible y 100×100 seguro, y que resulta no ser tan válido, todo el trabajo basado en ese principio erróneo estará equivocado. La ciencia se basa en el método de la prueba y el fallo, pues si todo se diera por cierto, para que seguir investigando?, a raíz de probar lo incorrecto se llega a lo verdadero, pues uno de los principios básicos de la ciencia está en hacerse preguntas para hallar las respuestas, en poner en solfa todo lo que genera dudas y tiene fallos para hallar la verdad, eliminar los fallos y corregirlos.
Si un modelo se daba como verdadero es falso, se tira a la papelera y a seguir investigando.Si Copérnico no hubiera puesto en duda los cimientos de la época, ahora mismo seguiríamos pensando como entonces, el modelo heliocéntrico no hubiera visto la luz y seguiríamos en la eEdad Media.
Más sobre el tema; La publicación de un trabajo realizado en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) de Ginebra que demuestra que unas partículas, llamadas neutrinos, pueden viajar más rápido que la velocidad de la luz ha agitado a la comunidad científica durante todo el día y ha ocupado titulares en todos los medios de comunicación del mundo. Tal ha sido el revuelo que los autores de la investigación se han visto obligados a presentar sus resultados a sus colegas en un seminario abierto en la sede del CERN.
En una abarrotada sala de actos, uno de los firmantes del estudio publicado en ‘High Energy Phisycs’ de la Universidad de Cornell, Dario Autiero, ha presentado el experimento Opera y los resultados que han obtenido. Las mediciones corresponden a tres años de trabajo (2009, 2010 y 2011) en los que se han enviado neutrinos en multitud de ocasiones, según explicó Autiero durante casi dos horas de presentación
Tras analizar los datos obtenidos, el equipo internacional al que pertenece el investigador italiano de la Universidad Claude Bernard de Lyon pudo sacar una conclusión sorprendente, pero que por más que han intentado refutar repasando toda la metodología, no han conseguido encontrar dónde está el error. Una corriente de neutrinos puede reorrer los 730 kilómetros que separan el CERN del laboratorio subterráneo del Gran Sasso en un tiempo 60 nanosegundos menor que lo que tardaría la luz.
«Hemos estado seis meses analizando los datos observados y que eran inexplicables», dice Auteiro. «No pretendemos hacer ninguna interpretación teórica de los resultados», sentenció Autiero al final de la presentación. Como ya dijo un portavoz de la investigación, los resultados son una locura y ponemos nuestros resultados a disposiión de los colegas para que alguien nos saque de esta locura. La prudencia ha sido la tónica general de la exposición del trabajo.
Las dudas de los popes de la física
Los científicos más reputados del mundo son escépticos con los resultados e incluso han manifestado su desconfianza en que la metodología o la explicación teórica de los resultados sean las correctas. «Es prematuro comentar este experimento se necesitan más experimentos y clarificaciones», ha asegurado Stephen Hawking a ‘Reuters’.
Los resultados se comenzaron a tomar en 2009 y se han seguido tomando en 2010 y 2011. Y durante todo ese tiempo los científicos han estado comprobando que las medidas estaban bien tomadas. La incertidumbre que se haya podido producir por diferentes causas (diseño de base, calibración, etcétera) es de tan sólo 7,4 nanosegundos, según han podido calcular los autores. Sigue siendo menor que los 60 nanosegundos que separaron a los neutrinos de la luz en el experimento. Un nanosegundo equivale a 0,0000000001 segundo, por lo que el experimento debe tener una precisión de medida fuera de toda duda.
A pesar de los envites de sus colegas, Autiero se defendió con solvencia ante las dudas y el escepticismo generalizado en la audiencia, que no pudo más que felicitar al autor por el trabajo y aplaudir con una sonada ovación el final del seminario.
«En 2005 el Fermilab dio a conocer unos resultados de este tipo, aunque la precisión en las medidas era baja, con lo que todo podría venir de fuentes de error experimental. El trabajo de OPERA ha sido precisamente disminuir esas imprecisiones, pero ello ha llevado a una complejidad instrumental, y sobre todo en el análisis que hace difícil -muy difícil- juzgar a la vista de la presentación si alguna de las muchas explicaciones alternativas es la correcta», escribió Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, en el En vivo de ELMUNDO.es
«La presentación ha sido impecable y ha presentado todas las objeciones que ellos mismos han puesto, y como han solventado las fuentes conocidas de error. Esto es un poderoso argumento a favor… pero ahora los físicos se irán a casa, leerán con calma el artículo y los datos y… me imagino, encontrarán lo que comentaba Rújula, el error cometido», aseguraba Armentia.
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/09/23/ciencia/1316798042.html El universo se puede estudiar de dos formas, mediante la visualización de la luz visible o el estudio de las ondas electromagnéticas que todo cuerpo celeste emite.
Recordemos que según la teoría de Einstein sobre la Relatividad, el fotón, o sea la luz, es una partícula bipolar, es a la vez un elemento físico y una onda electromagnética. El espectro de luz visible es el que utilizan los telescopios visuales, pero cuando se quiere estudiar otras longitudes de onda no visibles se a de usar telescopios de ondas de radio, o radiotelescopios, que básicamente son antenas parabólicas gigantes que solo captan la frecuencia que se desea buscar.El mayor radiotelescopio del mundo, compuesto por multitud de esas antenas, ha entrado en funcionamiento en Chile, en el desierto del Atacama.
Este radiotelescopio, cuyas antenas funcionan como una sola, al estar intercomunicadas, tiene un funcionamiento muy simple; actuan en conjunto estudiando entre todas grandes partes del cielo, pero dentro de ese funcionamiento conjunto, cada una estudia una parte diferente, lo que ofrece unas capacidades de observación totales totalmente desconocidas.
Es como si varios fotógrafos se juntan para realizar una fotografía conjunta de un lugar muy extenso, cada fotógrafo hace una foto a una zona, luego esas fotografías se juntan y obtienes la fotografia que buscabas, si lo hubiera hecho uno solo, no hubiera podido terminarla en mucho tiempo.Es además, el primer telescopio en funcionar en longitudes de onda milimétrica y submilimétrica, lo que junto al número total de antenas, da un poder de observación realmente desconocido hasta ahora. Gracias a este instrumento, podremos saber más cosas del frio y lejano universo, cosa que hasta ahora nos resultaba imposible.
podeis ver dos fotografías, una de la primera imagen obtenida y otra de las primera antenas puestas en funcionamiento.[url url=http://www.elpais.com/fotografia/sociedad/Galaxias/colision/elpepusoc/20111003elpepusoc_3/Ies/]Aquí[/url] [i]La Agencia Espacial Europea (ESA) ha anunciado su apoyo a la misión Solar Orbiter, una epopeya científica que en 2017 se acercará «más que nunca» al Sol para estudiar diversos fenómenos del astro.Esta misión fue aprobada el martes por el Comité del Programa Científico de la ESA junto con Euclid, un telescopio espacial que analizará las zonas más oscuras del Universo.
El director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA, Álvaro Giménez, indicó que con estas dos misiones, la Agencia «muestra una vez más» su preferencia por observaciones que tienen incidencia en la vida de los ciudadanos.
«Solar Orbiter se acercará más al Sol que ninguna otra misión lo ha hecho en el pasado. Este proyecto, que conducirá a un avance importante de los conocimientos, debe permitir comprender mejor cómo el Sol actúa en su entorno», indicó la ESA en un comunicado.
Viento solar
En particular, la sonda se aproximará tanto al Sol que será capaz de obtener partículas del conocido como «viento solar» poco después de que sean expulsadas de la superficie del astro.De esa forma se comprenderá algo más la formación de ese fenómeno turbulento por la actividad solar que tiene incidencia en la Tierra, señaló la Agencia.
Giménez aseguró que gracias a sus estudios se conocerán mejor los fenómenos de expulsión de materia coronaria del sol que afectan, por ejemplo, perturbando las comunicaciones radiofónicas y las redes eléctricas terrestres.
La misión despegará de Cabo Cañaveral en 2017 a bordo de un cohete Atlas de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA).
Expansión del universo
En cuanto a Euclid, puesta en el espacio dos años más tarde por una lanzadera rusa Soyuz desde la base de Kurú, en la Guayana francesa, tendrá como objetivo «explorar los componentes ‘oscuros’ del Universo».
Con su contribución, los científicos esperan conocer algo más de uno de los misterios actuales, el de la aceleración de la expansión del Universo, cuyo motor parece ser una forma de energía bautizada como ‘oscura’ por su naturaleza desconocida. Precisamente hoy, los descubridores de este fenómeno acaban de ser galardonados con el Premio Nobel de Física.
Gracias a Euclid, los investigadores podrán analizar los efectos de esta energía en las galaxias y así «comprender su naturaleza exacta», agregó. El telescopio espacial «cartografiará la estructura a gran escala del Universo con una precisión sin precedentes», indicó la ESA.
Con una capacidad hasta a 10.000 millones de años luz, Euclid «desvelará la historia de la expansión del Universo y el crecimiento de su estructura en el curso de los tres últimos cuartos de su existencia». El responsable científico de la ESA indicó que Euclid «dará explicaciones sobre la naturaleza de una de las fuerzas fundamentales del Universo».
[/i] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/04/ciencia/1317752786.html …y los caminos que tenemos, por delante, que explorar. [i]La oscura energía, para Nobel
04OCT 2011 14:15
La concesión del Premio Nobel de Física hoy a los dos equipos que, de manera independiente, descubrieron en 1998 que la expansión del Universo está acelerándose, uno en EEUU (dirigido por Saul Perlmutter) y el otro en Australia (dirigido por Brian P. Schmidt con Adam G. Riess) era esperada, lo que no quita ni un ápice a que sea merecida. Sus estudios implican que el principal ingrediente de nuestro Cosmos es una energía de repulsión, la llamada energía oscura, de la que solo una constante que 80 años antes había introducido Albert Einstein en su teoría de la Relatividad General, y obviada posteriormente por innecesaria, podía dar cuenta. Quienes hace poco más de 10 años hicieron renacer la pasión por entender quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, están de celebración.Riess y Perlmutter estaban ya este año no solo entre los más populares en las porras para pronosticar los galardonados al Nobel de Física (ya el año pasado, el ranking que elabora Thomson Reuters a partir de lo que se publica había colocado a estos astrofísicos en primer lugar, pero el grafeno y la física de materiales ganó por la mano) sino que en primavera habían recibido la medalla de la Sociedad Albert Einstein de Berna y, ciertamente, su trabajo había ido sido reconocido en los últimos diez años: no es poco para quienes dieron un mazazo a lo que sabemos sobre el Universo.
A mediados de los 90 estaban en marcha ya la construcción de los telescopios que superarían los 10 metros de diámetro (el VLT de Cerro Paranal, en Chile, los Keck de Hawaii, el último es nuestro GTC de La Palma) pero además había una completa revolución en los sistemas de detección y análisis de la luz: ópticas capaces de adaptarse a las cambiantes condiciones de la atmósfera, sistemas de observación detallada múltiple…; el Telescopio Espacial Hubble, también, sumaba una nueva plataforma de observación del Universo más lejano, con capacidad de obtener datos que antes quedaban más allá de la capacidad de observación.
Toda una generación de astrofísicos formados en los años 80 estaba emprendiendo proyectos muy ambiciosos usando estos nuevos ojos más capaces, más sensibles, más detallistas. Ahora era posible ver más allá en el tiempo, y conocer con más detalle la vida de galaxias que, antes, solo eran un pixel de luz y ahora se podían resolver en imágenes, y medir en detalle. Los nuevos datos iban confirmando muchas de las observaciones anteriores y, a la vez, mostrando que el detalle general de la evolución cósmica, narrado por el modelo estándar que conocemos como «Big Bang» era acertado en su visión general, pero necesitaba pulirse en los detalles.
La idea general de la cosmología de los 90 mostraba un Universo que comenzó en un momento denso y caliente, hace más de 13 mil millones de años, comenzando a expandirse y sufriendo, en los primeros instantes, una enorme inflación que permitía explicar que, allá donde miremos, el Universo es bastante similar en todo: grandes vacíos con zonas donde se arraciman grupos de galaxias. La expansión parecía frenarse, pero la tasa de frenado no se podía definir bien. Ya para entonces, quedaba claro que además de la materia que vemos en forma de estrellas o nebulosas y formando galaxias había casi 10 veces más de una materia oscura, cuya luz no veíamos pero de la que medíamos su influencia gravitatoria.
Para poder medir realmente cómo había evolucionado el Universo era necesario poder, por ejemplo, ver si en las galaxias más lejanas, aquellas cuya luz recibimos ahora pero que viaja desde hace miles de millones de años, podíamos analizar detalles y ver cómo eran las estrellas y su vida entonces. Sería como conseguir el libro de fotos del colegio de nuestro abuelo, y ver en las fotos de los parvulitos si obtenemos información sobre cómo era la época en que vivió cuando era niño. Los astrónomos investigan galaxias lejanas porque así miden la luz de objetos que vivieron cuando el Universo era mucho más joven que ahora.
Obtener los detalles de esas galaxias permite, además, calibrar todas las escalas de distancia y conocer mejor cómo es la expansión del Universo, un asunto cosmológico donde la teoría necesitaba confirmaciones o refutaciones observacionales: la teoría necesitaba observaciones astronómicas.
Y entonces llegaron los astrofísicos con sus observaciones. El Proyecto de Cosmología por Supernovas del Lawrence Berkeley National Laboratory , dirigido por Saul Perlmutter, se centró en un tipo de explosión de supernova, las tipo Ia, que corresponden a fenómenos en sistemas binarios de estrellas evolucionadas: sobre una enana blanca cae materia de la otra estrella del par y, por culpa de esta acumulación de materia, la cosa acaba explotando de forma violenta y rápida, emitiendo un tipo de luz característico. Debido a que son objetos extremadamente brillantes, y relativamente frecuentes (se estima que en nuestro Universo se producen unas 10 por minuto, aunque observarlas es una verdadera cuestión de tener mucha suerte) es posible descubrirlas incluso en galaxias muy lejanas. En la Universidad Nacional de Australia, junto con la Universidad Johns Hopkins de Maryland en EEUU, otro grupo, el Equipo de Búsqueda de Supernovas a Alto Corrimiento al Rojo, con Brian Schmidt y Adam Riess a la cabeza, hacían lo mismo, de forma independiente. Sus artículos con los resultados se publican en 1998, y en conjunto aportan 50 supernovas con datos precisos y los cálculos que muestran algo insospechado: según las calibraciones habituales según los modelos cosmológicos, las supernovas más lejanas eran más débiles de lo debido.
¿Cómo sería posible algo así? Quizá los modelos estaban mal. Si la expansión del Universo fuera frenándose debido a la materia visible y a la materia oscura (la gravedad es una fuerza siempre atractiva), no pasaría eso. Sólo si el Universo estuviera acelerando su expansión podría entenderse que, realmente, estábamos viendo supernovas que estaban más lejos de lo esperado. Había por lo tanto algo que empujaba a que el Universo en vez de frenarse, se acelere. Los resultados publicados por los dos grupos generaron una gran controversia pero, teniendo en cuenta que eran observaciones independientes, de hecho suponían una doble confirmación de un fenómeno nuevo.
O no tan nuevo, porque como comentábamos esa repulsión ya estaba en las formulaciones originales del Universo de Einstein. Aunque el mismo físico había confesado que esa constante cosmológica había sido uno de sus grandes errores, lo cierto es que esa repulsión del Universo se convertía ahora en uno de los principales agentes de la evolución del Cosmos. La energía oscura corresponde a casi tres cuartas partes de lo que es el Universo. Ha estado operando desde hace miles de millones de años y asegura que todo se irá expandiendo sin cesar.
El trabajo de los premiados este año con el Nobel de Física fue una confirmación de que las teorías deben someterse a los datos de la realidad. Y, para una generación de astrofísicos observacionales, que con cuidado y mucho trabajo procesaban toda esa información que de manera tan compleja recogemos del Universo, fue la demostración de que todo ha de cambiar cuando la realidad nos obliga a ello. De hecho, el descubrimiento de esta energía ha supuesto uno de los más importantes acicates de desarrollo de nuevos proyectos de investigación, y también de todo un trabajo en el desarrollo de modelos teóricos que permitan entender cómo es y cómo se expande el Universo.
Dentro de unos meses tendremos los datos de la misión Planck, un satélite cosmológico de la Agencia Espacial Europea: será el broche perfecto para esta década prodigiosa en que la visión que tenemos del Universo ha cambiado por completo.
[/i] http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/cosmos/2011/10/04/la-oscura-energia-para-nobel.html Una anécdota. Ayer fotografié la puesta de sol, fue muy rara por la calina, con un sol apagado que parecía estar pintado en el cielo porque se le podía mirar sin ningún esfuerzo, pues en las cinco fotos que hice me salió una mancha solar, nunca pensé que se pudieran fotografiar con un cámara normal sin ningún tipo de filtro. [i]Buscar en el polvo de las estrellas las huellas que han hecho posible la vida en la Tierra. Explorar territorios más allá de la galaxia en busca del misterioso origen de elementos como el carbono y utilizarlos como una nueva guía alternativa para buscar planetas similares al nuestro. Este es el ambicioso objetivo del astrónomo noruego Martin Asplund, hasta ahora director del Instituto Max Planck de Alemania, en Múnich.Invitado por la Fundación BBVA, Asplund pasa por España para ofrecer una conferencia sobre «El origen cósmico de los elementos»: el misterioso oro, que podría proceder de una colisión entre agujeros negros o estrellas de neutrones; el litio (que se utiliza en las baterías) que sorprendentemente no se encuentra en grandes cantidades tras el Big Bang; o el carbono y el oxígeno, fundamentales para la biología terrestre.
El origen de los elementos
Son algunas de las cuestiones sobre las que trabaja Asplund, que deja ahora el Instituto Max Planck y viaja hasta la Universidad Central de Australia para continuar sus investigaciones, encaminadas a averiguar cuándo, dónde y cómo aparecieron estos 118 ladrillos químicos. «Cada elemento deja su huella en el Universo», apunta el astrónomo.Su equipo ha descubierto que cada estrella es diferente. Las hay pequeñas, como el Sol, pero que viven mucho tiempo porque su núcleo se quema lentamente; son las que producen carbono. Otras más masivas generan nitrógeno, las supernovas poraucen oxígeno y las supernovas binarias producen hierro. Esos materiales se reciclan continuamente en el Universo. Son estrellas que viven miles de millones de años, mueren (lentamente o explotando) y el material interestelar que se genera acaba formando otra estrella, pero con más elementos, y como consecuencia los planetas.
Este hallazgo, asegura, permitirá observar «la firma de los elementos químicos» en planetas muy alejados del Sistema Solar, mediante la captación de espectros de onda diferentes para cada uno de los elementos. «Será una revolución. En una década podremos ver la huella de la vida a cientos de años luz de la Tierra», explica Asplund.
La química de los exoplanetas
Hay que recordar que en los últimos 15 años, desde que Michel Mayor descubriera el primero, se han detectado más de 500 planetas orbitando estrellas, y la mayoría son gigantes gaseosos, muy próximos a sus astros. Hasta los trabajos del equipo de Asplund, no se habían visto diferencias químicas entre estas estrellas, que para el astrónomo tienen la clave: «Pensamos que si unas tienen planetas y otras no se debe a esas pequeñas diferencias químicas, que permiten formar partículas sólidas de polvo y, por tanto, planetas rocosos».
El astrónomo noruego, que buscará estos espectros en el futuro satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea (en órbita para 2013), está convencido de que en el Cosmos puede haber millones de planetas «como el nuestro», con rocas, oxígeno y agua. «Pero -puntualiza- aunque haya condiciones para la vida es difícil que la haya porque, realmente, no comprendemos el desarrollo de la vida. Si estoy seguro de que habrá planetas casi idénticos a la Tierra, pero en una fase anterior de desarrollo».
Asplund considera que para estos objetivos telescopios como ALMA, que acaba de iniciar sus operaciones en Chile, son fundamentales «porque observará en un espectro que ahora no se conoce y podrá buscar regiones de formación de esrellas». Sin embargo, tan importante como observar desde Tierra considera que es hacerlo desde el espacio. «El futuro Telescopio James Webb será fundalmental», asegura.
Observar zonas habitables
«Hasta ahora -añade- hemos descubierto planetas, pero ahora hay que descubrir su composición y para ello tenemos que ver sus espectros químicos, asi que estoy seguro de que, si se apoyan infraestructuras como éstas, en una década habremos localizados ‘tierras’ en zonas habitables».
Con la maleta hecha, Asplund marcha para Australia con tres proyectos para los próximos cinco años: averiguar por qué no se detecta mucho litio en los primeros momentos tras la Gran Explosión; comprender la historia de la Vía Láctea comparando la química de las estrellas; y encontrar la ‘huella’ de planetas como el nuestro en torno a lejanas estrellas.
[/i] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/03/ciencia/1317650347.html Más que una mancha solar, pueden ser Mercurio o Venus, Cabo. Más que una mancha solar, pueden ser Mercurio o Venus, Cabo.
Interesante, no lo había pensado.
Con la fecha se podría saber, está tomada a las 19:00 del 3/10/2011 hora canaria. A ver si averiguo algo.Pues no estoy seguro, porque no he manejado esto nunca, pero no parece que pueda ser un planeta según esto a las 20 UTC (canarias UTC+1) parece que no pasaba ningún planeta entre nosotros y el sol. Envía la foto a alguna institución científica, haber que te dicen, por que si has captado una perturbación coronaria con una cámara de fotos, es que debía ser grande de verdad… ya me ha picado la curiosidad de saber que es. [i]El telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA ha logrado captar la imagen de un cúmulo de galaxias, llamado MAC J1206, con retorcidas formas que, según los astrónomos, son causadas por la misteriosa ‘materia oscura’, de la que se sabe que tiene el doble de gravedad y logra ‘retorces’ los rayos de luz.Este es uno de los primeros datos conseguidos dentro de un proyecto internacional en el cual se quiere reconstruir mapas más detallados de esta misteriosa materia y sugiere que es algo mucho más denso de lo que se pensaba en el interior de estos racimos de cientos o miles de galaxias.
Hasta ahora, el equipo CLASH tiene identificada la presencia de materia oscura en 25 cúmulos masivos de galaxias y la ha observado en seis de ellos. Es un ‘bulto’ en la materia del Universo que se detecta únicamente midiendo los tirones que produce su fuerza de gravedad en la materia visible y observando cómo ‘comba’ el espacio-tiempo, del mismo modo que hay espejos en los parques de atracciones que deforman las imágenes.
Para los astrónomos, racimos como el MAC 1206 son laboratorios perfectos para estudiar estos efectos, dado que son las estructuras más masivas del universo ligadas por la gravedad. De hecho, actúan como lentes cósmicas gigantes, amplificando, torciendo y doblando cualquier luz que pase a través de ellas.
Estas distorsiones, según los científicos, son la prueba de que existe allí la materia oscura. Si sólo hubiera materia visible, serían mucho menores.
El racimo MAC 1206 está a 4.000 millones de años luz de la Tierra. El ‘Hubble’ logró captar 47 imágenes de sus lejanas galaxias, algo que es sólo posible con un telescopio espacial. De hecho, logra captar galaxias cuya luz es cuatro veces más débil de la que se pueden observar desde tierra. Sin embargo, en este proyecto se utilizan también telescopios terrestres, como el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Austral Europeo (ESO), que también está recogiendo imágenes de racimos de galaxias con algunos instrumentos.
Aún no se sabe cuándo se formaron estos cúmulos galácticos, aunque se estima que hace entre 9.000 y 12.000 millones de años, tan sólo 2.000 millones después del Big Bang. Si se probara que casi todas estas acumulaciones de galaxias tienen mucha materia oscura en su corazón central, se tendrían importantes pistas sobre la formación de la estructura del Universo.
[/i] [i]Un equipo de astrónomos acaba de publicar un trabajo que añade la existencia de un quinto planeta gigante al primitivo Sistema Solar. Este astro axplicaría uno de los misterios de nuestro sistema, que se refiere a la formación de las órbitas de los planetas.Por lo que se conoce, cuando se formó el Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, hubo un gran inestabilidad en las órbitas de los grandes planetas, hasta el punto que tendrían que haber acabado colisionando con la Tierra primigenia. Su conclusión es que si no ocurrió, se debe a que existía este misterioso cuerpo celeste.
La investigación, publicada en la revista ‘Astrophysical Journa’, se basa en simulaciones informáticas. Según David Nesvorny, del Southwest Research Institute, sus datos proceden del estudio de los muchos objetos pequeños que hay más allá de Neptuno, en el llamado ‘Cinturón de Kuiper’, y también del registro de cráteres que hay en la Luna.
De su ánalisis ya se había concluido que cuando el Sistema Solar tenía sólo unos 600 millones de años, había una gran inestabilidad en las órbitas de los planetas gigantes, de los que ahora hay cuatro: Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano. Debido a ello, infinidad de cuerpos pequeños se dispersaron (algunos de conforman el Cinturón de Kuiper), pero otros se acercaron hacia el Sol, afectando a la Tierra y la Luna.
Y lo mismo pasó con los grandes. Júpiter, por ejemplo, se habría movido hacia dentro del Sistema lentamente. El problema es que ese movimiento habría afectado a las órbitas de los planetas rocosos como la Tierra, que habría colisionado con sus vecinos, Marte o Venus.
El ‘salto’ de Júpiter
Los astrónomos, en trabajos previos, presentaron una alternativa que evitaba esta opción: propusieron que la órbita de Júpiter cambió con rapidez cuando se dispersó, alejandose de Urano o de Neptuno, durante ese periodo de inestabilidad. Este ‘salto’ de Júpiter habría sido menos dañino para el resto de los planetas pero, ¿qué lo causó?
Nesvorny realizó millones de simulaciones informáticas para encontrar la respuesta. Si efectivamente Júpiter saltó dispersando a sus dos vecinos gigantes, uno de los dos tendría que haber sido expulsado del Sistema Solar, algo que tampoco ocurrió. «Había algo claramente incorrecto», afirma el investigador.
La única alternativa que se le ocurrió era que había habido un quinto planeta gigante en nuestro entorno cósmico. Y Nesvorny acertó: comprobó que, con esa simulación, todo volvía a su lugar. Ese astro debía haber sido expulsado del Sistema Solar en sus inicios. «Es una explicación que parece bastante concebible debido al descubrimiento reciente de una gran cantidad de planetas que flotan libremente en el espacio ineterestelar, sin orbitar ninguna estrella, lo que indica que estas eyecciones de planetas podían ser comunes», afirma Nesvorny.
[/i] http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/11/ciencia/1321010615.html
En el enlace encontraréis una simulación de lo que ocurrió.No hacen mensión al . Pienso que alguna relación deberia existir no?[url url=http://es.wikipedia.org/wiki/Cintur%C3%B3n_de_asteroides]cinturon de asteroides[/url] En un segundo experimento, la han vuelto a armar de nuevo. Un nuevo experimento en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) ha arrojado el mismo resultado que el estudio que el pasado mes de septiembre agitó a la comunidad científica al cuestionar la teoría de la relatividad de Einstein, que fue formulada en 1905 y es uno de los pilares de la física moderna. Los autores aseguran que en este nuevo test los neutrinos volvieron a ser más veloces que la luz.
Los resultados del estudio, que aún no han sido revisados por otros científicos y por tanto no han sido publicados, han sido remitido a ‘Journal of High Energy Physics’ y pueden consultarte en la web de Arxiv.
El nuevo experimento mejoró el anterior, pues se diseñó introduciendo algunos cambios para detectar posibles fallos. Se llevó a cabo en el laboratorio Gran Sasso (Italia) con el objetivo de verificar si estas partículas subatómicas, denominadas neutrinos, eran capaces de recorrer una distancia de 730 kilómetros en menos tiempo que la luz. La velocidad de la luz es de unos 300.000 kilómetros por segundo.
«El resultado ha sido ligeramente mejor que el anterior», ha afirmado Dario Autiero, coordinador del experimento e investigador del Instituto de Física Nuclear de Lyon (Francia) en declaraciones a Nature.
Autiero fue también uno de los firmantes del estudio hecho público en septiembre y el encargado de presentar los resultados a la comunidad científica en una intervención que suscitó una gran expectación en todo el mundo. El mismo Autiero admitió su sorpresa durante la presentación e instó a sus colegas a estudiar el caso para detectar si se había producido algún error.
Un experimento mejorado
Según el experimento hecho público el 22 de septiembre por el equipo investigador de OPERA, una corriente de neutrinos fue capaz de recorrer los 730 kilómetros que separan el CERN de Ginebra del laboratorio subterráneo del Gran Sasso en un tiempo 60 nanosegundos menor que lo que tardaría la luz, un sorprendente resultado que fue acogido entre la comunidad científica con escepticismo. Esta investigación duró tres años, durante los cuales testaron los resultados en varias ocasiones.
Al igual que se hizo con el anterior ensayo, el nuevo experimento midió el tiempo que los neutrinos tardaban en recorrer una distancia de 720 kilómetros.
Autiero ha explicado este viernes que la mayor parte de los investigadores que participaron en el anterior experimento y que declinaron firmarlo porque querían tener más tiempo para comprobar los resultados sí figurarán en el nuevo ‘paper’. Entre ellos se encuentra Caren Hagner, de la Universidad de Hamburgo (Alemania). Según esta investigadora, el nuevo experimento no sólo ha sido más preciso. El análisis estadístico es más robusto y ha sido repetido por diferentes grupos dentro de OPERA que no formaban parte del equipo original. «Hemos conseguido mucha más seguridad», afirmó Hagner.
Habrá que esperar a otros resultados
Los científicos del Instituto Italiano de Física Nuclear (INFN) han explicado en un comunicado que los nuevos ensayos, realizados para excluir posibles errores, habían obtenido el mismo resultado
Fernando Ferroni, presidente del INFN, afirmó: «El resultado positivo del experimento nos hace confiar más en el resultado, aunque habrá que esperar a ver los resultados de otros experimentos análogos en otras partes del mundo antes de decir la última palabra».
El próximo año se llevarán a cabo otros dos experimentos en el laboratorio de Gran Sasso (Borexino e Icarus) que están siendo diseñados en la actualidad y que aportarán resultados independientes a los del equipo de OPERA.
También el director general de CERN, Rolf Heuer, pidió «prudencia» el pasado mes de septiembre mientras se comprueban las «posibles soluciones».
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/18/ciencia/1321617221.html [i]Tres equipos de astrónomos han logrado determinar la masa, la rotación y la distancia a la Tierra de un agujero negro especialmente famoso, Cygnus X-1, y con esos parámetros han reconstruido su historia. El objeto tiene casi 14,8 veces la masa del Sol, gira 800 veces por segundo y está a 6.070 años luz de aquí. Fue identificado como candidato a agujero negro hace casi cuatro décadas, pero entonces el gran especialista Stephen Hawking no estaba convencido y, en 1974, apostó con un colega y amigo, el físico teórico estadounidense Kip Thorne, a que no se trataba de tal objeto. Perdió. En 1990, cuando ya se habían hecho más observaciones de Cygnus X-1, el físico británico aceptó la derrota. Fue una de las varias apuestas que Hawking y Thorne han hecho sobre cuestiones científicas.Una vez aceptado como tal, el objeto no perdió interés, al contrario. Cygnus X-1 es un agujero negro estelar, es decir, que se ha formado por el colapso de una estrella masiva, y forma un sistema doble con otro astro. Ahora, los tres grupos de astrónomos, que han trabajado con telescopios en tierra y en el espacio, presentan sus conclusiones complementarias en tres artículos publicados en The Astrophysical Journal. «La nueva información nos proporciona pistas sólidas acerca de cómo se formó el agujero negro, su masa y su velocidad de rotación, y es emocionante, porque no se sabe mucho acerca del nacimiento de un agujero negro», señala Mark Reid, líder de uno de los equipos, en un comunicado del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (EE UU). El horizonte de sucesos (la frontera de no retorno de la materia que cae en un agujero negro) gira en este más de 800 veces por segundo, muy cerca del máximo calculado.
Otro dato importante es la edad: tiene unos seis millones de años, según estudios de la estrella compañera y modelos teóricos. Por tanto, es relativamente joven en términos astronómicos, y no ha tenido mucho tiempo para tragarse suficiente materia de su entorno como para acelerar su rotación, por lo que Cygnus X-1 debió nacer ya girando muy rápido. Además, debió formarse prácticamente con la misma masa que tiene ahora, 14,8 veces la del Sol. «Ahora sabemos que es uno de los agujeros negros estelares más masivos de la galaxia y gira más rápido que cualquier otro que conozcamos», afirma Jerome Orosz (San Diego State University). El telescopio espacial de rayos X Chandra, de la NASA, ha sido clave en esta investigación.
«Como no puede escapar de un agujero negro más información, su masa, rotación y su carga eléctrica supone la descripción completa», dice Reid. «Y la carga de este agujero negro es casi cero».
Un tercer equipo, gracias a los radiotelescopios sincronizados del sistema VLBA, ha logrado precisar la distancia de Cygnus X-1 (dato esencial para determinar la masa y la rotación), así como el desplazamiento del objeto en el espacio. Resulta que el agujero negro se mueve muy despacio respecto a la Vía Láctea, lo que significa que no recibió impulso al formarse. Este dato apoya la hipótesis según la cual este objeto no se formó en una explosión de supernova (cuando una estrella supermasiva ha consumido todo su combustible), que habría dado ese impulso y llevaría mucha más velocidad. Debió ser un colapso estelar, sí, pero sin explosión, lo que dio origen al agujero negro en cuestión. En cuanto a la distancia, antes de estas nuevas medidas que la han fijado en 6.070 años luz, se estimaba entre 5.800 y 7.800 años luz, indican los expertos del National Radio Astronomy Observatory (que opera el VLBA).
[/i] Si te dijera que a raíz de esto estuve leyendo toda una tarde en internet sobre temas relacionados. 😀 Graciasmarea. :mola: De nada, Tuglas. [i]El ensayo de James Parkinson, publicado en 1817, marcó el inicio de la historia moderna de la enfermedad que tomó por nombre el apellido del autor, aunque él la llamaba «parálisis agitante». Este texto fue un hito y definía muchos de los síntomas del Parkinson, como los temblores involuntarios y la pérdida de masa muscular. Pero pese a su enorme valor, el documento tenía una carencia: no contaba con imágenes que ayudaran a los médicos a identificar bien los signos de la patología.Las primeras fotografías de pacientes con Parkinson llegaron gracias al empeño del doctor Jean-Martin Charcot, que durante sus famosas lecciones de los jueves, hacia 1878, mostró imágenes de personas con Parkinson de pie, caminando y realizando diversas tareas de la vida cotidiana. En ellas ya se apreciaba la rigidez facial y postural típica de los afectados.
Sin embargo, la verdadera revolución vino con las imágenes en movimiento. En 1895 el mundo descubrió el cine y, poco después, el neurólogo belga Arthur Van Gehuchten adivinó el potencial que esta nueva tecnología podía tener para la práctica clínica. Desde 1905 comenzó a filmar a pacientes suyos con diferentes enfermedades del sistema nervioso, entre ellas el Parkinson.
Parte de su colección, que se conserva en el Archivo Cinematográfico de Bruselas, incluye una serie de cortos con 12 enfermos de Parkinson, grabados en su entorno familiar, como por ejemplo en el jardín de su casa. Según reconoce un artículo de la revista ‘The Lancet’ estas películas muestran sin trampa ni cartón los efectos de la enfermedad.
Todos los protagonistas padecen bradiquinesia (lentitud de movimientos y del discurso) y, en diversos grados, les cuesta desplazarase sin arrastrar los pies. También muestran rigidez, tanto en las articulaciones como en la expresión de la cara.
«Se trata de un documento de interés extraordinario, más teniendo en cuenta que estos pacientes no llegaron a beneficiarse de la terapia con dopa (levodopa) -el fármaco más eficaz para tratar los síntomas del Parkinson, que apareció en 1967-«, explica Anne Jeanjean, del Centro de Medicina de Sommeil, Bruselas, que firma el artículo.
Gracias a esta primera película los médicos descubrieron que el vídeo era una parte esencial del diagnóstico del Parkinson y, en la actualidad, las grabaciones constituyen un componente más del historial médico de muchos pacientes.
[/i] http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/11/23/neurociencia/1322066587.html
El link incluye material de vídeo de los primeros afectados que se tuvo conocimiento.En este podemos encontrar una serie documental sobre la evolución humana, llamado[url url=http://www.onlinedocumentales.com/historia/2470-la-odisea-de-la-especie.html]link[/url] [i]La Odisea de la Especie[/i] que echan por la 2.
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