¡Ah! Da gusto volver. Ya hacía tiempo que no tenía una tarde y un tema jugoso sobre el que lanzar teorías de este mundillo. Se estaba poniendo todo demasiado minimalista, como los interiores de los Tesla. Y siguiendo ese ejemplo, hoy me apetece hablaros de algo que me llevaba chirriando durante finales de 2024 y creo que tengo algo que podría tener sentido.
Abrid vuestra mente porque puede que no valga nada (potencialmente) o igual estamos ante una jugada magistral y perfectamente planificada de nuestro mejor amigo, Elon Musk. Empecemos.
Un amigo muy extraño para Trump
Creo que todos estamos de acuerdo en que cuando, en octubre de 2024, Elon Musk anunció su apoyo a la campaña de Donald Trump para convertirse en el 47.º presidente de los EE. UU., el sentimiento general era algo confuso y oscuro por detrás.

En todo momento, las políticas de Trump no iban a favor de Tesla: retirada de subsidios, ayudas para la instalación de cargadores, incentivo de otras alternativas, despedida de los objetivos de electrificación… Por no hablar de que el público dentro de EE. UU. que más estaba apoyando a Tesla con sus productos era justamente el bando opuesto, los demócratas.
Algo oscuro tenía que haber. Pese a todo, se apoyaban en que Musk podría montar el DOGE, y los fanáticos más ciegos de Tesla, junto con algunos conatos de inversores, se vinieron arriba en una serie de jornadas que impulsaron las acciones de Tesla a máximos históricos, llegando a ser una de las empresas más valiosas de la industria.
Pero la realidad ha ido golpeando fuertemente, y lo cierto es que Tesla, tras un decepcionante 2024, va directa hacia un alarmante primer trimestre, lleno de boicots, retrasos con modelos como el Model Y Juniper y una imagen dañada por un CEO, cuanto menos, particular. Sobran los gifs que nos regala este personaje cada vez que aparece en pantalla.
Pero entonces, ¿por qué se mete en todo este lío? ¿Es un patriota? ¿Es tan tonto como parece o está haciendo una jugada magistral?

¿Qué pasa con Tesla?
Elon Musk está obsesionado con la conducción autónoma, solo hay que ver sus narrativas durante todas las conferencias de accionistas o todo el evento WeRobot del año pasado. Si por él fuera, coches como el Model S, X e incluso el Roadster estarían cancelados.
Más aún el Tesla barato o Model 2, Q o como lo quieran llamar. Elon no puede disimular menos el odio que siente por este coche. Para él, todo lo que sea destinar recursos, trabajadores e ingenieros lejos de los proyectos de conducción autónoma es un retraso. De hecho, ya intentó cancelar el proyecto el pasado año, pero no pudo.

Su principal problema reside en una forma de trabajo que en otras de las empresas en las que participa no tiene: Tesla sigue siendo una empresa pública que responde ante unos inversores y, por tanto, no puede hacer lo que le venga en gana. Algo que sí puede hacer con Starlink, SpaceX o con Twitter. Quedaos con esta última.
El ejemplo de Twitter (pasando de X)
Cuando en 2022 Elon compró Twitter, inmediatamente tomó control de la plataforma y de todo el accionariado de la empresa. Hasta ese momento, Twitter era una empresa pública que cotizaba en bolsa y, por tanto, tenía la obligación de informar y responder ante todos los accionistas. Eso a Elon no le mola.
Desde entonces, Twitter es una empresa privada y nadie sabe cómo va porque no tiene que informar a nadie, y así él es feliz. ¿Y si pudiera hacer lo mismo con Tesla?
El intento de privatizar Tesla en 2018
Si os pensabais que Elon está pinzado ahora, es que nadie recuerda que en 2018 tuvo una racha espectacular por Twitter, donde cada vez que hablaba, las acciones del pan se disparaban.
El señor Musk se convirtió en una pesadilla para los accionistas de Tesla y para la mesa directiva. Con mensajes como que el Model Y tendría las puertas de alas de gaviota como el Model X, algo que, como todos sabemos, no se materializó, le tuvieron que parar los pies por ello; los costes y problemas de fiabilidad habrían sido una auténtica locura.
Uno de sus momentos más brillantes fue cuando se le ocurrió lanzar un tuit donde estaba pensando en privatizar Tesla. Este plan no lo iba a desarrollar solo, sino que iba a contar con la ayuda del fondo soberano de Arabia Saudita (PIF, Public Investment Fund).
De este modo, nadie le molestaría y la empresa quedaría bajo su mando. Este anuncio provocó un gran revuelo en los mercados, pero resultó ser problemático porque no tenía realmente asegurado el financiamiento. La Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) lo investigó por manipulación del mercado, lo que llevó a:
- Una demanda de la SEC contra Musk.
- Un acuerdo en el que Musk tuvo que pagar una multa de 20 millones de dólares y renunciar temporalmente a la presidencia de Tesla.
- Un requisito de que cualquier comunicación importante sobre Tesla en redes sociales debía ser revisada previamente por la empresa.
Sí señores, hubo un momento en que la dirección de Tesla quería revisar todas sus comunicaciones. Toda esta situación le provocó un espectacular descontento y desde entonces ha mostrado su desagrado con la SEC, recalcando que no siente ningún respeto por este organismo.
A la segunda va la vencida
Imagínate ser el tío más rico del mundo, por un momento. Ahora ya tienes la lección aprendida y sabes que no tienes que decir en las redes sociales cuál es exactamente tu plan.
Además, te dedicas a centrarte en 100 proyectos diferentes, entre ellos uno cuyo plazo de finalización, que es el caso del DOGE, es del 4 de julio de 2026. Todas tus acciones en política y actos públicos terminan generando un efecto en el público general en tu única empresa pública. ¿Me seguís?
¿Y si el señor Musk está comportándose aún más raro de lo habitual, sin intervenir en absoluto en Tesla, para que el mercado le dé la espalda y hunda el valor de las acciones?

Imaginaos que consigue reducir el valor de las acciones lo suficiente como para poder intervenir y comprar toda la empresa. Se acabarían las charlas de inversores y tener que dar explicaciones a nadie.
¿Y la SEC no le podría parar los pies?
Volvamos al origen de este post. ¿Os acordáis de que todos estábamos buscando el sentido de la alianza con Trump? ¿Y si ahora tu mejor amigo en la Casa Blanca interviniera en la SEC para que tuviera una menor independencia y así no ponerte trabas con esta operación? ¿Sería la mejor forma de pagarle de vuelta tras toda la inversión en la Casa Blanca, ¿no creéis?
Pues casualmente esta semana, en uno de esos muchos decretos que el señor Trump ha firmado, se trata lo siguiente, os dejo el enlace para que lo podáis consultar:
Bajo artículo titulado «Nuevas Órdenes Ejecutivas Aumentan el Control y la Supervisión sobre la SEC y Otras Agencias Independientes y Promueven la Desregulación» analiza dos órdenes ejecutivas emitidas por el presidente Donald Trump los días 18 y 19 de febrero de 2025, que buscan incrementar el control presidencial sobre agencias federales independientes, como la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés), y promover la desregulación.
Principales puntos abordados en el artículo:
- Incremento del control presidencial sobre agencias independientes:
- Las nuevas órdenes ejecutivas eliminan exenciones anteriores que permitían a agencias independientes operar con mínima supervisión presidencial. Ahora, todas las agencias, incluidas las independientes, deben someter sus acciones regulatorias significativas a revisión por parte de la Oficina de Información y Asuntos Regulatorios (OIRA) antes de su publicación en el Registro Federal.
- Se establecen mecanismos adicionales para que el presidente y altos funcionarios designados por el Senado influyan más en estas agencias. Por ejemplo, se requiere que los presidentes de las agencias reguladoras independientes consulten y coordinen políticas y prioridades con directores de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), el Consejo de Política Doméstica de la Casa Blanca y el Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca.
- Promoción de la desregulación:
- Las órdenes buscan acabar con lo que se percibe como excesos regulatorios y de aplicación por parte de las agencias. Se ponen en marcha planes para rescindir o modificar reglas de la SEC y otras agencias, y para finalizar o reducir ciertas acciones de aplicación.
- Se establece que el presidente y el fiscal general proporcionarán interpretaciones autorizadas de la ley para el poder ejecutivo, y que sus opiniones serán vinculantes para todos los empleados en el desempeño de sus funciones oficiales.
Estas medidas representan un cambio significativo en la forma en que la SEC y otras agencias llevan a cabo sus mandatos regulatorios y de aplicación, al aumentar la supervisión y control presidencial sobre estas entidades tradicionalmente independientes.
Ahora tiene todo más sentido, ¿no? ¿Vosotros qué opináis? ¿Será Elon tan listo? ¿Todo esto será un plan para recuperar Tesla? Comentamos por aquí👀