[i]Un caballero de 33 años vecino de Woerden, en los Países Bajos, decidió ir la semana pasada a su concesionario local de Audi para echarle un vistazo al nuevo R8.
Bien; entró en la tienda, salió con el deportivo y acto seguido se fue de cabeza al agua.
Aparentemente el conductor circulaba por encima de los 80 km/h señalados en la vía (130 km/h según el accidentado y 200 de acuerdo a los rumores) cuando se topó con un bache, y tras perder el control, terminó en el dique de la foto. Por fortuna nadie resultó herido, aunque no se puede decir lo mismo del pobre R8.[/i]
Un accidente similar conozco yo. Imginad un Hyundai Coupé nuevecito, recién salido del concesionario. Va a trabajar a unos 15 km de distancia y en una recta tremenda de longitud, con dos carriles en sentido ascendente y uno descendente, el Hyundai Coupé pierde el control y embiste por detrás a un Land Rover, de manera que no sólo lo embistió, sino que lo levantó. Semejante golpe a unos 150 km/h hace que el Coupé salga volando y aterrice en un olivar.
Eso sí, literalmente partido por la mitad, con sólo dos días y sin seguro a todo riesgo. En la concesión no se podían creer lo que la grúa trajo.