Curioso como, a pesar de compartir honores ambos lados del Atlántico en ser pioneros en la introducción del motor central, Europa con el Miura y Ford con el GT40, ambos en el ´69, el dispar desarroyo que tuvo después a ambos lados, y reflejan la mentalidad de ambos mercados, Ford se dio cuenta de que no le quedaba otra, si quería vencer a Ferrari, en no hacer lo que ellos hicieran, hacerlo completamente al revés, y ellos competían todavía con el motor delante, así que adoptó algo que poco antes se había presentado en Ginebra de la mano de una maarca hasta entonces desconocida en los automóviles.
Ford vio una oportunidad para lograr un objetivo, una vez conseguido, se olvidó, Ferrari, quedó tan sorprendida y enfadada, pero vio el potencial enorme de mejora que esa imnovación traía consigo… diferentes filosofías, diferentes finales, un mismo concepto.