A SEAT los últimos años, antes del lanzamiento de Cupra como marca, se la “europeizó” buscando incrementar las ventas más allá de los Pirineos. Formas más rectas y angulosas, gamas de colores más sobrias y evitar todo tipo de experimento. Además, una gama basada en sinergias con Skoda y VW hizo que las tres apostaran por prácticamente el mismo tipo de cliente, en distintos rangos de precio.
Sin embargo, ahora con Cupra sí se ha dado con la tecla del gusto noreuropeo, que es donde está el dinero y el margen. Es pues la oportunidad de SEAT de volver a lo mediterráneo. De volver a unirse con el espíritu latino para reencontrar si esencia, y su diferenciación. SEAT debe volver a fijarse en España para exportar su estilo de vida. No olvidemos que siendo prácticamente líder en turismo, el resto de europeos y sudamérica conoce y aprecia la cultura local.
La solución la podemos encontrar en las listas de ventas actuales. Un Sandero que no es más que un polivalente B a medio camino del C, que era la idea original del Ibiza. SUVs C de precio de entrada, no puede ser el Terramar la única opción.
¿y por qué no abordar las furgonetas? Al menos en el norte causan furor las camperizables. Los precios de segunda mano son una locura y no hablemos de los de catálogo. Podría ser una buena oportunidad para amortizar las actuales VW-Ford, o una entry level de la Transporter.
SEAT debe volver a sus orígenes para encontrar su lugar en el mundo.